PHIL OCHS

Phil Ochs nació en 1940 en una base militar en El Paso, Texas.   Se mudó con su familia cuando niño al estado de Ohio, en el conservador Medio Oeste de EEUU.    De adolescente, se internó en una academia militar en Virginia para estudiar su educación media.  Posteriormente se inscribió en la Universidad Estatal de Ohio para estudiar periodismo.    Fue en la universidad cuando el joven e ingenuo Ochs aprendió a tocar guitarra y fue expuesto por primera vez a las canciones “comprometidas” de Joe Hill, Woody Guthrie y Pete Seeger.    A través de sus amistades con otros cantores y sus estudios de historia y política, se concientizó sobre el racismo, las desigualdades sociales y el militarismo que caracterizaba la sociedad estadounidense.    Descubrió que a través del canto podría expresar la rabia e indignación que sentía por la represión al movimiento por los derechos civiles de los negros y por las intervenciones militares de EEUU en Cuba y Vietnam, temas que no podía tratar libremente en su labor de periodista, debido a la censura que silenciaba las voces de izquierda en esa época.    Después de poco más de un año en la universidad, abandonó sus estudios y se dedicó plenamente a escribir y a cantar sus canciones de consciencia social.     Se mudó a Nueva York, donde empezó a cantar en los bares y cafeterías de Greenwich Village, junto a otros jóvenes cantores emblemáticos de los primeros años de la década de los sesenta, como Bob Dylan, Tom Paxton, Peter, Paul y Mary, Judy Collins y Joan Báez, a quienes Pete Seeger apodó “Los Hijos de Woody.”   Ochs en particular llegó a ser el cantautor más “político” de este grupo, aportando su canto a los más importantes movimientos sociales de la época, especialmente al movimiento de los negros en el sur de EEUU y al creciente movimiento en contra de la intervención militar de EEUU en Vietnam.    Aunque nunca logró el éxito comercial de otros miembros de esta cohorte de cantantes, fue reconocido por los participantes de los movimientos pro justicia como el trovador más comprometido con su causa y por lo mismo sigue siendo recordado con cariño por los luchadores sociales de la época.  

En 1971 Ochs viajó a Chile para conocer el intento del gobierno de la Unidad Popular de hacer una revolución socialista por la vía democrática, aprovechando de visitar también los países vecinos de Argentina y Uruguay.   En Chile, conoció y entabló una incipiente amistad con Víctor Jara, quien lo llevó a cantar a los mineros de la mina El Teniente y también a la Peña de los Parra, entre otros lugares.    Después del golpe de estado en septiembre de 1973 y la muerte de su amigo Víctor, Phil organizó un concierto en el Madison Square Garden en New York que fue uno de los primeros grandes actos de solidaridad con la resistencia chilena a la dictadura cívico militar y contó con la participación de Pete Seeger, Arlo Guthrie y Bob Dylan, además de la de Isabel Allende y Joan Jara, como representantes de la resistencia chilena.   Según su biógrafo Marc Eliot, Phil logró convencer a un reticente Bob Dylan a participar en el concierto por recitarle, textualmente, el discurso de toma de posesión del Presidente Salvador Allende.[i]   Joan Jara recuerda a Phil con estas palabras:

… después del golpe de estado, Ochs estuvo muy comprometido con el movimiento de solidaridad con Chile.   [En los preparativos para el concierto] Phil andaba con una botella en la mano, algo nervioso y sudado, y haciendo este tremendo esfuerzo, pues fue el comienzo de la solidaridad con Chile en Estados Unidos.   Por las conversaciones que tuve con él, parecía sentir que, en Chile, mucho más directamente que en EEUU, la música provocaba y estaba absolutamente inmersa en la acción política.   …   Estuvo favorablemente impresionado con el papel activo que las canciones y la música jugaban en Chile.   [Tuvo] recuerdos muy vivos de su tiempo en Chile y parece haberle impactado fuertemente.   Yo sé que estuvimos devastados cuando supimos que se había ido.[ii]

Isabel Allende, actual senadora del Partido Socialista e hija de Salvador, también recuerda cariñosamente a Phil Ochs y su solidaridad con Chile.    Había llegado al concierto en Nueva York con un discurso sobre su padre que iba a leer al público, el que finalmente no pudo exponer porque le dieron “una visa condicionada, con prohibición de hablar en público.”   A fin de cuentas, su amiga, Fernanda Navarro, pronunció el discurso, que denunciaba las detenciones y las muertes que caracterizaban la dramática situación que vivía Chile en aquel momento.   En una entrevista concedida al diario santiaguino El Mostrador, la Senadora Allende recuerda que “Todos eran muy alegres, generosos, especialmente Phil Ochs. A él lo vi muy bien, muy entusiasta, muy contento por lo que había hecho… Cuando supe, dos años después, que se había suicidado, no lo podía creer. La imagen que me quedó de él era de alguien muy alegre.”[iii]

 

De hecho, en sus últimos años de vida, Phil Ochs sufrió de unos tremendos cuadros depresivos, sintomáticos del síndrome bipolar que padecía hacía años pero que solamente había sido diagnosticado recientemente, además de los efectos de su insaciable consumo de alcohol.  La combinación de su depresión y alcoholismo con la soledad que sentía por la decadencia de los movimientos populares en la década de los setenta, lo desesperó y condujo finalmente al suicidio el 9 de abril de 1976 a la temprana edad de 35 años, dejando un extenso repertorio de canciones “con sentido y razón” que siguen siendo escuchadas por los activistas anglohablantes comprometidos con las luchas por la paz y la justicia social.

 

En el prólogo de su primer cancionero, publicado en 1964,[iv] Phil Ochs reconoció que muchas de sus canciones podrían considerarse “subversivas” una caracterización que le agradaba:

 

Confieso que estoy de acuerdo con algunos de los grupos de derecha que consideran que mis canciones “de contenido” son subversivas.   Estas canciones ciertamente son subversivas en el mejor sentido de la palabra.    Su intención es derrocar tanta idiotez como sea posible y, espero, efectuar en alguna medida el cambio social positivo.    Me gustaría dedicar este cancionero a la memoria de Joe Hill, el cantautor de los Wobblies, quien recibió sus regalías en la forma de balas de un pelotón de fusilamiento.[v]

 

Si Ochs mismo consideraba que sus canciones eran subversivas, no sorprende que el aparato represivo del estado norteamericano también las viera así.  De hecho, el FBI, comenzó a vigilar a Ochs desde muy temprano en su carrera y siguió sus pasos y documentó sus actividades hasta el día de su muerte, tal como su biógrafo Michael Schumacher nos relata:

Para 1966, [Ochs] tenía un expediente cada vez más grande en las oficinas del Buró de Investigación Federal [FBI por sus siglas en inglés] y al director J. Edgar Hoover le había llamado la atención su caso.   El director, quien una vez había llamado a los beatniks [bohemios, jipis] una de las mayores amenazas al país, estaba tan ocupado como nunca, trabajando horas extraordinarias para vigilar tales riesgos a la seguridad nacional como los movimientos pro derechos civiles y en contra de la guerra.

Phil ya era sujeto a la vigilancia constante del FBI.   Cuando dio un recital en Canadá en 1965, un agregado legal de la embajada estadounidense en Ottawa hizo que le llegara un informe al FBI.  Cuando cantó en una manifestación anti-guerra en Philadelphia en octubre de 1965, los agentes especiales del organismo de la ciudad se preocuparon de agregar su participación a su expediente.   Cuando se involucró en un esfuerzo no gubernamental de enviar ayuda material a los damnificados de un huracán en Cuba, los agentes también lo anotaron en el expediente.

¿Fue comunista Philip David Ochs?  ¿Un riesgo a la seguridad nacional?  Los inquisidores del FBI lo tenían que saber.

El expediente de Ochs contenía unos apéndices que conectaban el cantante de folk a tales organizaciones como el Progressive Labor Party, el Progressive Labor Movement y el Greater New York Labor Press Club, todas sospechosas para el FBI de ser de naturaleza comunista.  Al indagar en el pasado de Phil, el FBI determinó que había cantado en un acto para recaudar fondos para la defensa de Morton Sobell, uno de los co-acusados de los Rosenberg—una clara indicación de sus simpatías subversivas.[vi]

Si bien Phil Ochs escribió sus canciones para luchar en contra de la idiotez que veía a su alrededor, tenemos que reconocer, tristemente, que la idiotez del estado que lo perseguía no tuvo casi límites.

 

[i] p. 257 en Eliot, Marc. 1995.  Death of a Rebel: A Biography of Phil Ochs.  New York: Citadel Underground.

[ii] Entrevista concedida a David Spener en Santiago, 20 de abril de 2011.

[iii] Citada en Rivas, Matías A. 2016.  “La desconocida amistad entre Víctor Jara y Phil Ochs, el rival y amigo de Bob Dylan.”  El Mostrador, 6 de octubre.   Descargado el 16 de agosto de 2018 de http://www.elmostrador.cl/cultura/2016/10/06/la-desconocida-amistad-entre-victor-jara-y-phil-ochs-el-rival-de-bob-dylan/.

[iv] Página 4 en Ochs, Phil. 1964.  Songs of Phil Ochs.  New York: Appleseed Music, Inc.

[v] Joe Hill fue un inmigrante y trabajador sueco que llegó a EEUU a principios del siglo XX y participó en las luchas sindicales de los Industrial Workers of the World Oberos Industriales del Mundo, (IWW por sus siglas en inglés), conocido por el apodo de “Wobblies.”   Se volvió el principal trovador de las luchas obreras de la primera década del siglo.    Acusado de matar a un policía en el estado de Utah, Hill fue ejecutado por un escuadrón de fusilamiento en 1915.

[vi] Páginas 117 y 118 en Schumacher, Michael. 1996.  There But for Fortune: The Life of Phil Ochs.  New York: Hyperion.   Julius y Ethel Rosenberg fueron ejecutados por el gobierno de EEUU en 1953 por supuestamente haber pasado los secretos de la bomba de hidrogeno a la Unión Soviética.